ESCUELA PARA PADRES
Es un espacio de apoyo
y sostén profesional para encarar y elaborar las dificultades constitutivas de
ser padre. Se concurre cuando tienen necesidades de orientación o asesoramiento, la paternidad y
la maternidad no son materias de la Universidad,
ni hay un manual de recetas.
Se pretenden conseguir los objetivos siguientes:
• Propiciar espacios de reflexión sobre situaciones cotidianas y sobre
criterios básicos de funcionamiento del grupo familiar.
• Analizar las diferentes etapas que recorre una familia en su ciclo vital.
• Favorecer la comunicación en el grupo familiar y con el entorno
comunitario, facilitando la creación de
redes sociales.
• Promover el conocimiento de las características evolutivas y necesidades
del niño y del adolescente.
• Dotar a los padres y madres de recursos y
habilidades que posibiliten un crecimiento integral de los hijos y del grupo
familiar.
• Detectar lo antes posible las problemáticas del
grupo familiar o de alguno de sus miembros.
• Promover la participación consciente y activa de los
miembros del grupo en el proceso de enseñanza y aprendizaje desde los distintos
roles.
La necesidad de aprender a ser padres no es nueva.
Siempre se ha echado mano de las experiencias de otros
padres, de los consejos de los abuelos,
de los dichos y refranes y hasta de los cuentos
infantiles cuando los hijos nos “dan” algún
problema.
Desde antiguo han sido padres y madres los que
informándose y actuando han ido solucionando
esos problemas: desde reducir la mortalidad infantil
al enseñar a sus hijos hábitos alimenticios
e higiénicos más saludables, hasta resolver problemas
emocionales de los hijos al mejorar
la comunicación padres–hijos o al ayudarles a
valorarse positivamente.
La conveniencia de transmitir y poner en práctica todos
los consejos que mejoran la vida familiar
y benefician al desarrollo de los hijos, llevó, ya en
1815, a un grupo de madres a constituirse
en la primera “Asociación de madres de familia”.
Algunas características de la sociedad de nuestros días hacen más patente
la necesidad de un
aprendizaje como padres:
– La confusión sobre los valores que deben predominar. Algunos describen a
nuestra sociedad occidental, como hedonista, competitiva, consumista,
individualista… y sin embargo muchos reconocen
encarecidamente valores como la solidaridad, el ecologismo, la cooperación,
la tolerancia…
– La falta de tiempo para compartir con los hijos, que hace que la escuela
sea en muchos casos su segundo hogar.
– La influencia creciente de los medios de comunicación que interfieren en
ocasiones con lo que los padres desean transmitir a sus hijos.
– Las diferencias generacionales con los consiguientes problemas de
comunicación entre padres e hijos.
– La falta de dedicación o de conocimientos para mejorar como persona y ofrecer
así a nuestros hijos un mejor modelo de conducta.
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